Hay ocasiones en las que un problema laboral puede convertirse en la vía hacia el éxito. Es lo que le ocurrió a Patricia Cordovilla.
Trabajaba en una empresa de buzoneo cuando se enfrentó a un posible cierre del negocio. Así que, en lugar de irse al paro, la emprendedora optó por adquirir la franquicia Buzonalia y en cuestión de meses han conseguido un local donde desarrollar la actividad en la capital, abrirá una nueva sucursal en la Costa en unas semanas y ha aumentado su cartera de clientes. "Hay mucho intrusismo en el buzoneo y queremos que las empresas que buscan un servicio profesional nos elijan a nosotros”, señala Cordovilla.
“Lo más importante es no tener miedo, porque se puede evitar la crisis. Yo sé lo que es un contrato basura y estar trabajando a base de becas, pero con la empresa he empezado desde cero, buscando financiación, clientes y trabajadores, y ahora nos da para vivir”, comenta Patricia Cordovilla, propietaria de la franquicia Buzonalia, que comenzó a prestar el servicio el pasado mes demayo. “Hay que tirarse a la piscina”, añade la emprendedora, quien anima a otros jóvenes a que pongan en marcha sus proyectos.
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